lunes, 4 de enero de 2010

sin demostraciones

Me he perdido pensando
creo que me distraje soñando
el mundo girando
mi cabeza atada a él.

La soledad que sale al encuentro del tiempo
y él, que avanza sin mirar atraz
que no espera a nadie, no da explicaciones y no responde al por qué.

Con la mente en blanco
la mirada traicionera
las manos atadas
la boca sellada
y el corazón descontrolado que suplica un poco de atención.

2 comentarios:

Gonzalo Maruri dijo...

Cuando el corazón habla, la razón calla.

Un abrazo

Axel Ivanovich dijo...

El corazon a veces se precipita, es ansioso, habla de más, y dice cosas que no debe, a quienes no debe.

Lo mejor es sentar al corazón y a la razon frente a frente, en una mesa, hasta que se pongan de acuerdo.

Como sea, cuentas conmigo.
Te quiero Pilar